
El primer tramo del encierro
El encierro de Pamplona se inicia en la Cuesta de Santo Domingo. Como su propio nombre indica es una cuesta, no demasiado pronunciada pero sí lo suficiente como para que los toros cojan carrerilla y arrollen a todo aquel que se les ponga por delante. Los toros tienen las patas delanteras más cortas que las traseras y eso les facilita correr cuesta arriba. Los animales salen de los corrales con las fuerzas intactas a una velocidad sin duda excesiva, por lo que el tramo resulta dificilísimo de correr, sólo apto para mozos expertos.
El toro
El toro es un animal preparado para luchar y no tanto para correr. Es un portento de músculos y cornamenta, una perfecta armonía en la que la fiereza es su rasgo distintivo. El toro o es bravo o no es toro.
El canto a San Fermín
De los corrales de Santo Domingo salen los toros a las ocho en punto. Minutos antes los mozos cantan delante de la imagen del Santo, situada en una hornacina a mitad de la cuesta, pidiendo su protección. La letra dice así: «A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición».
Alrededores
Justo en lo alto de la cuesta están el Mercado de Santo Domingo y la iglesia del mismo nombre, rincones perfectos para empaparse del ambiente de barrio una vez termina la carrera.